Con el paso del tiempo y el uso de productos poco adecuados, nuestros sanitarios pierden color y brillo. Para que queden como nuevos solo hay que calentar vinagre, esparcirlo por las paredes de la bañera y frotar con un paño seco. Recobraran su color original.
Los olores de cebolla, ajo y mariscos pueden quedarse sobre sus manos aún después de salir de la cocina. El olor se puede quitar simplemente al lavarse las manos, frotar las manos con jugo de limón, y lavándose las manos nuevamente.
Este químico también sirve muy bien para blanquear los dientes: espolvorea un poco en tu cepillo de dientes y talla suavemente antes de dormir, pero no lo hagas por más de una semana porque puede sensibilizar demasiado las encías.
Frota la mancha con zumo de limón (comprueba antes que el ácido no se come el color del tejido). También se quita esta mancha frotándola con una pastilla de jabón, enjuagándola y después lavándola. Si el tejido es oscuro deja secar el chocolate y cepíllalo con amoníaco rebajado en agua. Si el tejido es claro haz una mezcla de yema de huevo y unas gotas de glicerina. Aplica sobre la mancha y lava con agua caliente.